Puede que cuando Bill Gates, fundador del imperio Microsoft empezara a concebir la idea de una cibercasa, cuando era un discreto y tímido informático. Pero no creemos que pudiera siquiera soñar la que tiene ahora, una casa de 53,392,200 de euros, construida en gran parte en el interior de una colina para aprovechar la temperatura ambiental de la tierra y que se mantenga en torno a los 12? C. El edificio se asienta sobre una zona sísmica, por lo que la estructura de hormigón está muy reforzada. El resto de la construcción es de madera natural y acero inoxidable. La casa está en un lugar casi inaccesible, al borde del Lago Washington, frente a la ciudad de Seattle. Consta de cuatro habitaciones, teatro, oficinas, embarcadero, garaje para 14 coches, casa de invitados, sala de conferencias y un estuario artificial en el que Bill Gates se dedica al noble pasatiempo de criar salmones.
A quienes entran en la mansión, amigos o familiares del magnate, se les coloca un microchip en la ropa, que delimita a qué partes de la casa tiene acceso. Gracias a él, a medida que cada persona avanza por la casa, suena a su alrededor su música favorita y las pantallas se llenan de imágenes que Gates sabe de antemano que le son gratas. La piscina tiene hilo musical bajo el agua y en cada habitación hay paneles de control táctil de iluminación, música y climatización. Un gran número de pantallas planas de cristal líquido proyectan imágenes por toda la casa. La Biblioteca tiene 195,09 metros cuadrados, rigurosísimas medidas de seguridad y una luz natural que desciende a través de su bóveda acristalada, iluminando el Codex Leicester, cuaderno de Leonardo da Vinci que Gates adquirió por 30,8 millones de dólares.